miércoles, 12 de junio de 2013

MÁXIMA SALIÓ A MOJAR LA LLUVIA

Máxima salió a mojar la lluvia con lágrimas que ahora
hacen de Buenos Aires un espejo de niebla.                                                                                                

Sus ojos se han perdido en el jardín real y el príncipe no los puede encontrar.
Máxima lee un poema con el cuerpo y cree, vagamente,
que un país servido por el látigo espera su sonrisa.
Máxima se ha puesto triste al ver un caracol
en pos de los recaudos del rosal. Y se dice a sí misma que
hay aromas de tango en su jardín.

Se ha dormido princesa y en un sueño de duendes memoriosos
ha despertado reina.
Sus espejos se restregan los ojos, los rincones se nutren de su sombra
y un silencio voraz mide sus pasos.
Hay un niño sin vos en su sonrisa y una niña precoz llora en sus ojos.

Máxima salió a mojar la lluvia con notas que hacen de Buenos Aires
rasguños de bandoneón.